Termómetro Económico: ¿Cómo siguen los banquitos de aquí?

En diciembre de 2019, escribí un artículo analizando el Sistema Financiero Nacional con el informe de septiembre de ese año de la SUDEBAN. Entonces, afirmé que esa tarea “pone a cualquiera a temblar de frío… existe una arquitectura institucional robusta configurada por el Banco Central de Venezuela, la Superintendencia de Bancos, la Asociación Bancaria Nacional, los bancos de capital privado y los bancos de capital del estado (que conforman la mal llamada banca pública)… FOGADE… le vienen a uno tantas cifras formales, que resulta imposible entenderla en términos absolutos y de un sólo viaje. Así querido lector, que trataré en lo posible de puntualizar algunos aspectos relevantes, que permitan ilustrar la situación, siendo que el sistema financiero, es un reflejo absoluto de la situación de la economía real de un país. Por este motivo, es de mucha importancia su comprensión”.

¿Cuántos bancos hay en Venezuela?

Los números con respecto a septiembre de 2019 no han cambiado. Tenemos 29 bancos de los cuales 6 son de capital del estado y 23 de capital privado. En enero de 2006 por ejemplo, había 52 bancos de los cuales 9 eran del estado y 43 de capital privado. Actualmente tenemos 2.924 oficinas en todo el país, para septiembre 2019 eran 3.276, lo cual significa una reducción de 10,7 por ciento. En nuestro artículo anterior, referenciamos 50.942 trabajadores del sistema financiero según la SUDEBAN, hoy son 39.094, lo cual representa una reducción de 23, 25 por ciento de la nómina de aquel entonces. Por otra parte, el Banco Bicentenario para septiembre 2019 era el que tenía más oficinas con 456 y el segundo con más trabajadores con 7.119. Ahora posee 358 oficinas significando una reducción de 21,4 por ciento, colocándolo de segundo lugar, detrás del Banco de Venezuela,  y 5.897 trabajadores, mostrando una reducción de 17,1 por ciento en este último año y medio. Esto es menos del promedio de reducción del sistema, lo cual significa, que sigue siendo uno de los bancos más ineficientes del país, si contrastamos con el tamaño de su activo, para medir eficiencia de personal.  Por otra parte, el Banco de Venezuela,  para nuestro primer reporte representaba el 67% de los activos del sistema financiero total. Hoy día esa realidad se mantiene con 66,3 por ciento. Esto muestra no sólo la progresiva estatización de la banca en Venezuela, sino la alta concentración de los activos del sistema en una sola institución, con los riesgos que ello implica. En total, la banca con capital público representaba para septiembre de 2019 el 79% del activo del sistema y la banca de capital privado, apenas el 21%. En este reporte no existen grandes cambios con respecto a esta realidad 75,5 por ciento la banca de capital del estado y 24,5 por ciento la banca privada.

La banca de capital del estado seguro cumple mejor su función de intermediario

¿Cierto?

Si calculamos el índice de intermediación, con las cifras de la Superintendencia, que no es más que dividir los créditos que el banco otorga, entre el dinero que obtiene de los depositantes, notamos que para septiembre de 2019, de cada 100 bolívares que la banca de capital público recibió, apenas prestó 8, y te informo querido lector, que esa cifra se mantiene inmóvil e indiferente a las necesidades del país. En otras palabras, no cumple ni siquiera mínimamente su función de intermediario. La banca de capital privado de cada 100 bolívares que recibió de los depositantes, prestó 31 para que al final, el sistema haya prestado 19,24 bolívares de cada 100 que recibió en depósitos. En Venezuela no hay crédito en la actualidad. Para dar una referencia, en enero 2006, la banca de cada 100 bolívares que recibía en depósitos, prestaba 52. Y antes de eso, según lo refleja el profesor José Grasso en su libro del año 1.998, publicado por CENDECO de la Universidad Metropolitana, en el año 1.997, de cada 100 bolívares recibidos en depósitos, la banca llegó a prestar 67.

¿Y de qué vive la banca?

La banca está viviendo del cobro de los servicios. De las tarifas y comisiones bancarias, y de las colocaciones en títulos valores. Es evidente la crisis del sistema financiero nacional. Se ha contraído en términos reales de una manera terrible. Actualmente, el total activo del sistema financiero, alcanza aproximadamente $5.507 millones. Si lo comparamos con los paupérrimos $ 5.800 millones de septiembre de 2019, estamos hablando de una contracción cercana al 5 por ciento en el último año y medio.

EN RESUMEN

LA NÓMINA DEL SISTEMA BANCARIO NACIONAL SE REDUJO EN MÁS DE 23 POR CIENTO EN AÑO Y MEDIO, LA BANCA DEL ESTADO NO PRESTA, EL GOBIERNO CONCENTRA PELIGROSAMENTE LOS ACTIVOS FINANCIEROS EN EL BANCO DE VENEZUELA, EL TOTAL DE LOS ACTIVOS DEL SISTEMA SE SIGUE CONTRAYENDO Y EL BANCO BICENTENARIO ES EL MÁS INEFICIENTE EN CUANTO A QUE TIENE LA NÓMINA MÁS GORDA SOBRE ACTIVO

Por: David Mendoza Yamaui

David Mendoza: Control de precios más descontrol de sobreprecios

La política de control de precios que este gobierno (incluyendo el de Hugo Chávez) sostuvo hasta hace muy poco tiempo, y que por fuerza mayor, se ha visto obligado a levantar en estos últimos años de mandato del “protector”, merece la pena ser analizada, no en sus catastróficos resultados, sino en los grandes por qués.  

Lo que se pretende 

Los gobiernos que aplican medidas de control de precios buscan, entre otras cosas, que la población acceda a los bienes y servicios y obtenga, de esta forma, una mejora de su capacidad adquisitiva y consecuentemente de su nivel de vida.

Lo idea que soporta el control de precios

La cadena de producción y distribución, y sobre todo “el comerciante” genera ganancias exorbitantes que deben ser controladas por parte del estado para proteger a la población. 

¿Es verdad que esto ocurre?

Sí. Ocurre sobre todo cuando la cadena de producción y/o distribución es ineficiente, o cuando es una industria monopólica o cartelizada. Un ejemplo de industria monopólica es la de los casinos (que le encantan a este gobierno), los fabricantes de armamento, los bancos. Son industrias de difícil acceso por las enormes barreras de entrada que poseen. Las más grandes barreras de entrada las produce el propio estado (y las licencias las otorga el gobierno). Por otra parte, están las industrias cartelizadas, un ejemplo es la petrolera; donde la OPEP busca poner de acuerdo a los oferentes para controlar el precio. En ambos casos, los oferentes terminan influyendo de manera determinante en el precio del producto o servicio, sometiendo al demandante a pagarlo. 

¿Cuándo más ocurre?

En industrias de bienes y servicios escasos. Cuando hay muy poca producción de algo, ese algo se vuelve más costoso ya que la oferta no cubre las cantidades necesarias para cubrir las cantidades que la gente desea obtener. 

En resumen

La escasez del bien o servicio o la escasez de competencia producen aumentos de precio controlados por el oferente. 

Los gobiernos actúan para controlar los precios y resolver el problema ¿Cierto?

Los gobiernos actúan para agravar el problema y aumentar aún más el precio. Cuando el gobierno controla los precios, lo que está haciendo es desincentivar la producción del bien y servicio. Al disminuir el rendimiento del producto de una industria, las inversiones se retiran de ella y dejan de producirlo. Esto aumenta la escasez de dicho producto, dejando menos oferentes con más poder en la industria y menos producción. Por otra parte, los demandantes o consumidores, migran su consumo hacia productos sustitutos, causando un aumento de los precios de ese bien o servicio sustituto. Aquí el gobierno vuelve a controlar precios y pasa lo mismo, hasta que toda la economía está controlada, y vaciada de capital privado, con muy pocos oferentes llevados a posiciones de poder maximizadas y muy poco producto. 

¿Y entonces?

Los gobiernos dicen que todos los comerciantes y productores son unos “malandros”, “oligarcas”, “apátridas”, “pitiyanquis”, “saboteadores”  y comienzan a expropiar empresas y a generar subsidios abiertos en la producción y distribución de bienes y servicios, a comprar insumos y repuestos para la producción con grandes sobreprecios que nadie controla, a engordar la nómina administrativa, a asumir compromisos laborales insostenibles para “quedar bien políticamente”, y a comprar voluntades, así como cosas no relacionadas con la producción como avionetas, casas y apartamentos residenciales, vehículos livianos, viajes y pare usted de contar. En otras palabras, aumentan los costos insosteniblemente y disminuyen los ingresos por facturación, hasta quebrar las empresas y privatizarlas nuevamente, pero, a precios menores de los pagados en las expropiaciones y adquisiciones. Acto seguido, liberan los precios para atraer nuevamente la inversión, en una economía de absoluta escasez de productos y oferentes, de libre competencia y producción.  La consecuencia: los precios se van a las nubes; por encima largamente de los precios de los comerciantes tildados de “malandros”. Los gobernantes terminan billonarios, comprando las empresas expropiadas a precio de gallina flaca, con la misma plata que le “sacaron” a la empresa, los pueblos depauperados, pagando la factura del financiamiento del estado, a través de la inflación, con salarios y puestos de trabajo destruidos, entregados a la mendicidad.   

¿Qué es un subsidio abierto?

Uno que es aplicado de forma general a toda la población y sin un programa real que mida alcance, presente objetivos de cumplimiento, población beneficiaria y fecha de inicio y finalización. Se realiza a través de precios que están por debajo de los costos, o por debajo del precio de mercado y por encima de los costos (en el mejor de los casos). Ejemplos: la electricidad, el agua, la caja del programa “CLAP”, el pasaje del metro, la gasolina subsidiada. Son insostenibles a largo plazo.

Y cómo hacemos que bajen los precios

Estimulando la competencia y la inversión. Permitiendo que las fuerzas del mercado se friccionen y creando programas sociales dirigidos y aplicados de manera responsable, sin clientelismo, lejos del populismo y la dádiva. Así se revierte el ciclo de destrucción económica y castigando electoralmente a quienes crearon este desastre.  


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«El interino» Leonardo González

Hasta la fecha “el interino” Leonardo González, nos ha dejado clara su intención de “jugar al fÚtbol”. En el pasado parece haber quedado el “541” de la “era Peseiro”, para ser sustituido por un “451” de mucha más creación futbolística, gracias a Dios. Cabe destacar las dos expulsiones, las lesiones y los errores en defensa, tanto en salida como a balón parado (en el juego aéreo). El jueves es el sexto partido de la doble fecha que le fuera asignada; un partido, en condición de visitante, contra la temible selección de Chile, que tampoco la está pasando nada bien. A las grandes ausencias se sumaron dos por indisciplina: nada menos que Yeferson Soteldo (de los mejores y más regulares jugadores de la creación vinotinto y Josua Mejías, quien venía haciendo un gran trabajo defensivo. Hasta ahora “el interinato” suma una victoria y cuatro derrotas.

Victoria ante Ecuador

El sustituto de Soteldo para el partido ante Ecuador fue Eduard Bello, quien tuvo un gran partido con el gol del triunfo, gracias a un tiro libre de 35 metros, provocado por Darwin Machís. El gol de Bello, contó con la complicidad del arquero ecuatoriano Moisés Ramírez, quien no pudo controlar el balón correctamente. El primer gol vinotinto fue de Darwin Machis, con asistencia de Bello. El juego fue muy parejo y estaba para cualquiera.

Los números del “interinato”

Más allá del rescate del fútbol por parte de Leonardo González, lo cual le agradecemos infinitamente, están los números de una prácticamente desahuciada selección vinotinto, en cuanto a las aspiraciones de ir al mundial de Qatar.

En cinco partidos se han convertido cinco goles, uno contra Argentina, uno contra Paraguay, uno contra Brasil y dos contra Ecuador, para promediar un gol por partido. Esto representa un aumento del 100 por ciento con respecto a los números de Peseiro quien promedió 0,5 goles por partido. En cuanto a los goles encajados, “la vinotinto” bajo el régimen “interino” hasta la fecha acumula diez en cinco partidos, para promediar dos goles encajados por partido. Si lo comparamos con los números dejados por “el portu”, tenemos un aumento del 33 por ciento, ya que su número fue de 1,5 goles encajados por partido.

Lo que los números dicen hasta ahora

Los números dicen que la diferencia negativa entre goles a favor y goles encajados se mantiene. “El portu” hacía medio gol por partido y encajaba uno y medio (goles) por partido, para una diferencia negativa de un gol. “El interino” ha encajado dos goles por partido y ha hecho uno a favor en promedio, para mantener la diferencia negativa de un gol por partido.

Lo que los números no dicen

ONU condenó asesinato de dos jóvenes venezolanos tras hurto en Colombia
Los números no muestran el cambio de mentalidad y de planteamiento táctico. Tampoco muestran el hecho de que los jugadores (salvo contadas excepciones) juegan en sus posiciones naturales. No dicen que se está explotando la mayor virtud que tenemos que es el medio campo y la creación de juego; tenemos futbolistas talentosísimos en cantidad. Los números no dicen que pedirle a una selección con tanta capacidad creativa, que se defienda con dos líneas de cinco y juegue a guindarse en el travesaño, es minimizar su calidad. Con todo el respeto que como persona siento por Peseiro, creo que la llegada de Leonardo González, ha sido acertada. Lamentablemente, en la primera triple fecha ocurrieron muchos imponderables, aunados al poco tiempo disponible para la preparación de los partidos. Sin embargo, vuelve a ilusionar la selección nacional de fútbol, más allá de lo difícil que va a resultar remontar la tabla de posiciones hasta el quinto lugar. Los números tampoco dicen que nuestros delanteros y mediocampistas de creación, son quienes están haciendo los goles. ¡A ganarle a Chile que no es algo imposible!

Con respecto al “interino”

Para mí ya no es “el interino” sino “EL GRAN INTERINO”. GRACIAS LEO POR DEVOLVERNOS LA ILUSIÓN VINOTINTO. Ojalá te conviertas en el “TITULAR” o al menos en el “INTERINO” más duradero del cual se tenga conocimiento.

Por: David Mendoza Yamaui

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